22 abril 2006

El peor presidente del universo

22 de abril de 2006


Uno de los grandes autores de la literatura universal fue el francés Moliére. Utilizaba la comedia como medio de conocimiento de la realidad. Sus obras maestras demuestran que le divertían aquellos caracteres que, llevados por alguna obsesión, han perdido el equilibro y se han consolidado en una situación de anomalía.

Algo así les debe ocurrir a los dirigentes del PP. Calificar al señor Rodríguez Zapatero como el peor presidente de la democracia, además cuando se está en el ecuador de la legislatura, no deja de ser obsesivo y desequilibrado al más puro estilo de los personajes de Moliére. Suena a comedia, o mejor dicho, a la interpretación de una mala comedia.

El humor es una cosa muy seria y en ocasiones sólo valiéndonos de él podemos explicarnos y hacernos entender satisfactoriamente.

Una paciente asiste a su médico para una revisión y después de auscultarla, se dirige a ella en los siguientes términos: “A partir de hoy, nada de trasnochar, ni de sexo, ni de alcohol; ante todo reposo y comidas ligeras; el tabaco ni tocarlo y nada de emociones fuertes”. La paciente alarmada le pregunta si así vivirá más, a lo que el médico responde que no lo sabe, pero que le asegura que de esta manera lo que le quede de vida se le va a hacer muy largo.

Este mismo ejemplo puede aplicarse al PP y a sus dirigentes perfectamente. Cuando están en el poder, porque nos recuerdan constantemente que nos están salvando de todo tipo de males que nos acechan, como si fuéramos menores de edad que no supiesen discernir qué les conviene. Pero es aún peor cuando están en la oposición.

Con su actitud, consiguen que el Apocalipsis parezca un parque de atracciones comparado con lo que nos espera si no vuelven de forma inmediata al poder. Es algo así como el pecado original que cometemos cuando no votamos a la derecha, pecado que únicamente será redimido cuando se desbanque al gobierno.
Este país con tanto sufrimiento a sus espaldas no se merece de ninguna manera este tipo de políticos ni de políticas que convierten la convivencia y el día a día en un via crucis permanente. La actuación de los dirigentes del PP constituye motivos de tristeza para los ciudadanos/as que entendemos la democracia de la que gozamos como esperanza y fe en el futuro.

El PP presente está lleno de Tartufos y gente políticamente correcta que, esgrimiendo la porra de la moral, pretende ganarse los favores de una casta sacerdotal y de los sectores más reaccionarios del Estado, mientras dan la espalda al pueblo, que es donde reside la soberanía.

“El hombre orgulloso, vestido de un poquito de autoridad, ignora lo que tiene más seguro (su alma de espejo) y como un mono enfurecido, hace unas muecas tan locas ante el cielo que los Ángeles lloran, cuando nuestras penas les harían morirse de risa” (William Shakespeare).